Todos los maestros de Budismo Zen desde la antigüedad hasta nuestros días enfatizan que, a menos que meditemos, no habremos ni si quiera rozado la verdad. Y sin embargo, ésta se encuentra en todas partes.
Ya sea que uno haya tenido la gran oportunidad de haber vivido en un templo Zen, o que haya simplemente asistido a una meditación en algún dojo (lugar de práctica) en cualquier ciudad o pueblo, dicha experiencia es tan poderosa para muchos practicantes, que puede convertirse en una arma de doble filo.
(Leer más)





