En mi vida tengo problemas reales. Aún no entiendo cómo
puedo encontrar la fuerza para resolverlos, mucho menos cómo regular mi mente. Realmente
me siento débil.
El sentirse débil es natural. Cuando recién comenzamos a
practicar, nos sentimos débiles porque somos débiles.
Pero la práctica en si comienza a darnos su fuerza y vitalidad. Posee un efecto tipo de bola de nieve, no en forma dramática, pero muy gradual y nos volvemos más fuertes. Entonces un día encontramos que lo que parecía imposible antes, lo estamos haciendo en forma natural cada día.
Por supuesto que todos tenemos nuestros problemas
particulares en la vida y debemos hacer lo que sea necesario para superarlos. Pero
creo que no tenemos que considerar nuestros problemas como el “enemigo”. En efecto
debemos ver que son nuestros problemas en la vida los que nos dan la motivación
o el deseo de buscar la verdad en primer lugar. Hace poco uno de mis
estudiantes me contó acerca de las penosas experiencias en su niñez. Le dije
que su dolor lo había despertado y lo había hecho desear encontrar la verdad. Más
tarde me dijo que mi simple respuesta lo había tocado y dado una nueva visión,
no solo sobre su pasado, sino también sobre sus problemas en el presente. Pienso
que esto es muy importante. Si podemos cambiar la forma de percibir nuestros
problemas, los problemas en sí cambiarán. Dejarán de ser problemas, serán
nuestra inspiración.







